HISTORIA

Creación y primeros temas

El Instituto de Estudios Peruanos fue creado el 7 de febrero de 1964 por un grupo de intelectuales nacionales y extranjeros que quisieron dotar al país de un espacio institucional independiente y plural para el estudio de las ciencias sociales. Entre los fundadores se encontraban intelectuales como Augusto y Sebastián Salazar Bondy, Rosalía Ávalos Alva, José Maria Arguedas, Luis E. Valcárcel, Maria Rostworowski, Alberto Escobar, John Murra, Aníbal Quijano y José Matos Mar, gestor, fundador y director del IEP por espacio de sus primeros veinte años.

Al momento de su formación, el IEP se planteó la necesidad de hacer un diagnóstico general del país. De esa voluntad nació el primer volumen de una serie editorial denominada Perú Problema (1968), que reunió trabajos clásicos de las ciencias sociales peruanas. Al mismo tiempo, con la colaboración de universidades peruanas y americanas, el Instituto estudió los cambios en la sociedad rural, con énfasis en las modificaciones que se producían en las relaciones de poder. Asumiendo que las identidades y matices culturales de los peruanos eran poco conocidos, el Instituto alentó investigaciones sobre la pluralidad étnica, histórica y lingüística. Entre ellas destacó el significativo aporte de Alberto Escobar sobre la variación del castellano nacional y sobre las lenguas nativas que abrió un campo fecundo para la comprensión de la complejidad cultural peruana.

La convicción de que no se podía prescindir del estudio del sistema internacional, motivó publicaciones que nutrieron la serie "América Problema". Durante sus primeros años y bajo la dirección de José Matos Mar, el IEP consolidó su prestigio y fue el principal organizador del XXXIX Congreso Internacional de Americanistas, celebrado en Lima en 1970.

Los años setenta

Los cambios sociales y políticos de la década de 1970 llevaron al Instituto a reflexionar sobre la reforma agraria iniciada por el régimen militar, el rol del Estado, la dinámica del nacionalismo, y el surgimiento de nuevos grupos sociales. Estas preocupaciones dieron lugar a libros de amplia difusión como Clases, Estado y Nación en el Perú (1978) de Julio Cotler. Al mismo tiempo, el Instituto amplió sus investigaciones históricas, lo que permitió cuestionar la visión simplista del pasado peruano, subrayar la importancia de la herencia plural andina y examinar el legado colonial en el contexto internacional. El interés por la etnohistoria y la historia social y económica se materializó en varias publicaciones muy influyentes, entre las cuales destaca el libro de John Murra, Formaciones económicas y políticas del mundo andino, y los diversos trabajos de María Rostworowski, quien sintetizó sus estudios sobre el pasado precolombino en un libro de amplia difusión y trascendencia para la forja de una idea común del pasado andino, Historia del Tawantinsuyu, 1987. Este libro, es un texto de consulta obligatoria en prácticamente todas las instituciones de enseñanza media y superior.

Renovación institucional

Hacia mediados de la década de 1980, el IEP renovó sus estructuras internas. Se aprobó un nuevo estatuto que amplió su ámbito de acción, diversificando sus temas de estudio e incrementando el número de sus publicaciones.

La publicación de Desborde Popular y crisis del Estado (1984) de José Matos Mar marca también un hito editorial; el impacto fue tal que trascendió más allá de las ciencias sociales, llegando a un público más amplio, tanto que la frase "desborde popular" se volvió de uso común para explicar los cambios que se sucedían en los sectores urbanos del país.

La creación de un área de investigación económica permitió estudiar las relaciones de la democracia con el crecimiento, el empleo, la agricultura, la fiscalidad, y la regionalización. Sobre este punto debemos subrayar que las investigaciones realizadas en el IEP permitieron comprender el "problema regional" y el desarrollo desigual de la sociedad peruana que se traducen en una creciente inequidad en la distribución de la riqueza y el ingreso. En ese sentido los aportes de Efraín Gonzáles de Olarte, son fundamentales.

Los años finales de la década de 1980 e inicios de la década de 1990, estuvieron marcados por la fragmentación social, las crisis recesivas de la economía, la violencia subversiva y la crisis política; en este contexto el IEP supo mantener la calidad de sus investigaciones y proyectarse a la comunidad. El área de antropología se sumó a la de sociología y ciencia política para analizar la consolidación democrática y sus dificultades. La legitimación del régimen político, las diferencias de género y la extensión de los derechos ciudadanos, las trabas para el establecimiento de un sistema de partidos y la violencia terrorista fueron temas que recibieron preferente atención. Asimismo, el análisis del protagonismo de las redes informales de migrantes ilustró el proceso de articulación de campesinos y provincianos el que ha sido llamado la "otra modernidad". Dos contribuciones fueron fundamentales: Conquistadores de un nuevo Mundo (Cecilia Blondet, Carlos Iván Degregori y Nicolás Lynch, 1986) y Los caballos de troya de los conquistadores (Jurgen Golte y Norma Adams, 1990).

Una experiencia educativa importante se inició hacia 1990 con los Talleres para la Concertación y Liderazgo, dirigidos a complementar la formación de jóvenes líderes políticos, gremiales, de medios de comunicación, alcaldes y regidores, en temas relacionados con la democracia, gobierno, política económica, reformas institucionales, identidad y cultura nacional. El programa de extensión educativa se amplió y desarrolló a partir de 1994 con reuniones dirigidas a profesores de universidades nacionales y de provincias. Estas experiencias estuvieron orientadas a renovar los contenidos de la enseñanza sobre avances recientes en las ciencias sociales, promover los derechos ciudadanos y la gobernabilidad, especialmente desde un plano local.

Los últimos tiempos

Los primeros años de la década del 2000 tienen como centro de interés el tema de la descentralización, lo que se expresa en el Programa Institucional "Descentralización, Desarrollo y Democracia en el Perú". El abordaje de este problema se realiza desde diferentes perspectivas, entre ellas la reforma del Estado, la descentralización fiscal, la discusión del modelo de desarrollo, las percepciones ciudadanas sobre este cambio y el análisis de la sociedad civil en las regiones y espacios locales. El tratamiento de estos temas condujo a una creciente preocupación por el papel que podía cumplir la participación ciudadana en el proceso de descentralización. Como consecuencia de ello otra vez se retomaban con una nueva perspectiva los estilos de incidencia política, la eficacia en propuestas de desarrollo y el alcance de los cambios en las relaciones entre estado y sociedad. En esta línea son aportes fundamentales los estudios sobre descentralización y participación ciudadana de Efraín Gonzáles de Olarte, Maria Isabel Remy, Carolina Trivelli, Romeo Grompone, Patricia Zarate, Martín Tanaka.

Posteriormente el IEP ha retomado como eje de sus estudios el Estado; así lo expresan sus dos últimos programas institucionales: Limitaciones y paradojas de la reforma institucional en el Perú: las relaciones Estado - sociedad y los problemas de exclusión. (2004- 2006) y El Estado está de vuelta. Mirar el Estado para entender la sociedad y la política (2006 - 2007).

Las investigaciones desarrolladas en el marco de estos programas permiten el análisis estructural del Estado como clave para entender los problemas de exclusión y la fragilidad de la democracia como régimen político.

        
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